IU reclama al Gobierno que consulte al Consejo de Estado la “adecuación constitucional y a la normativa UE de la comisión de investigación sobre RTVE” impuesta por el PP en el Senado

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Izquierda Unida, a través de su diputado y portavoz en temas de Comunicación, Francisco Sierra, ha registrado una iniciativa en el Congreso en la que plantea a los máximos responsables en el Gobierno sobre esta materia que “promuevan una consulta al Consejo de Estado sobre la adecuación constitucional y a la normativa europea de la comisión de investigación sobre la gestión de RTVE” impuesta por el Partido Popular en el Senado.

IU busca conocer también la opinión de este órgano consultivo sobre la “posible afectación a la independencia de los medios públicos audiovisuales” con la utilización de comisiones de parte como ésta, así como “su uso instrumental para ejercer presión política o mediática contra RTVE y sus profesionales”.

Francisco Sierra expone en la proposición no de ley registrada a través del Grupo Plurinacional Sumar, que firma junto al portavoz parlamentario de IU, Enrique Santiago, que la comisión de investigación sobre la radiotelevisión pública estatal “impulsada desde la mayoría absoluta del Partido Popular en el Senado representa un grave precedente institucional que amenaza con erosionar la independencia editorial de la Corporación y deteriorar la confianza ciudadana en el servicio público audiovisual”.

Izquierda Unida tiene claro que “lejos de responder a una necesidad objetiva de fiscalización democrática”, esta iniciativa “supone una utilización partidista de las instituciones con el objetivo de tutelar, presionar y condicionar la actividad periodística de RTVE”.

“Se trata -resume Sierra- de una estrategia de confrontación política que pretende convertir el control parlamentario en un mecanismo de alineamiento mediático, debilitando las garantías democráticas que deben proteger la autonomía de los medios públicos”.

El texto registrado plantea también “reorganizar la Secretaría de Estado de Comunicación” para “garantizar la autonomía del servicio público audiovisual y establecer mecanismos adicionales de garantía de independencia del servicio público audiovisual frente a injerencias políticas o partidistas”.

El diputado y portavoz parlamentario en temas de Comunicación de IU advierte de que la mencionada comisión de investigación resulta “incompatible”, además, “con el marco jurídico europeo recientemente aprobado en materia de libertad de los medios de comunicación”.

El Reglamento (UE) 2024/1083 del Parlamento Europeo y del Consejo, relativo a la libertad de los medios de comunicación, establece expresamente la obligación de los Estados miembros de garantizar la independencia editorial de los prestadores públicos de servicios audiovisuales y de evitar cualquier forma de injerencia política directa o indirecta en sus decisiones informativas y de programación.

“La instrumentalización de una comisión de investigación parlamentaria para cuestionar contenidos editoriales, señalar profesionales o construir sospechas infundadas sobre la labor periodística de RTVE vulnera el espíritu y la letra de dicha normativa europea”, apunta Sierra.

Asimismo, “contradice el mandato constitucional recogido en el artículo 20 de la Constitución Española, que protege el derecho a comunicar y a recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión y garantiza la libertad de expresión y creación periodística”.

La proposición no de ley que impulsa IU en el Congreso contiene también unos apartados propositivos muy concretos. Por un lado, reclama a los máximos responsables del Gobierno en materia de Comunicación que presenten “durante el próximo periodo de sesiones, un Proyecto de Ley de Creación del Consejo Estatal de Medios de Comunicación”, conforme a lo establecido en el artículo 9, Sección 2, del Reglamento Europeo sobre la libertad de los Medios de Comunicación.

Protección a los profesionales de la comunicación

Demanda también que la Secretaría de Estado de Comunicación “impulse la creación de un grupo de trabajo, con la participación de expertos, profesionales, universidades, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil” para “la elaboración de propuestas legislativas relativas al pluralismo mediático, la protección del servicio público audiovisual, la lucha contra la desinformación y la garantía efectiva del derecho ciudadano a una información veraz y plural”.

Además, el texto reclama también un “marco normativo estatal y europeo de protección de los profesionales de los medios públicos frente a campañas de intimidación, señalamiento y acoso político o mediático, reforzando las garantías democráticas para el ejercicio libre e independiente del periodismo”.

Francisco Sierra tacha de “especialmente preocupante” y señala la coincidencia en el tiempo de que esta “ofensiva institucional” que encabeza el PP de la mano de la extrema derecha de Vox se produzca en un contexto en nuestro país pero también “europeo e internacional caracterizado por el auge de estrategias de desinformación, polarización y ‘lawfare’ o ‘mediafare’, entendidos como el uso instrumental de determinados aparatos mediáticos, judiciales o institucionales para erosionar adversarios políticos, alterar el debate público y debilitar la legitimidad democrática de gobiernos e instituciones”.

Indica, además, que “la defensa de RTVE no implica negar la necesidad de mejorar sus mecanismos de transparencia, pluralismo o gobernanza democrática. Muy al contrario: exige reforzar las garantías de independencia frente a cualquier intento de captura política, avanzar hacia modelos de gobernanza más profesionales y participativos y consolidar un auténtico derecho a la comunicación como elemento central de nuestra democracia”.

Efecto zoom

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No son estos los tiempos de Lazarov proclives a experimentar y tratar de contribuir a la innovación en el sistema televisivo. Paradoja sobre la paradoja, en la encrucijada de una sociedad que muta su ecosistema cultural por la cuarta revolución industrial, la pequeña pantalla televisual renuncia a su razón de ser disruptivo con el que la cultura de masas abrió ventanas al mundo.

Así que del efecto zoom de la tele de la era Lazarov hemos pasado en RTVE a ver desaparecer uno de los pocos programas sobre tecnología de la oferta audiovisual poco antes de que cumpliera veinte años de emisión, dejando huérfanos a miles de telespectadores.

Me refiero al programa ZOOM NET. En vez de potenciar y actualizar este tipo de programa en un mundo cada vez más tecnológico se ha apostado por cerrar un programa que cumplía un Servicio Público estratégico. La Producción Interna sigue menguando mientras las productoras externas crecen y perdemos contenidos claramente orientados a la inmensa minoría.

No renovar, por ejemplo, Culturas 2, un espacio que, en su día a día, tenía entrevistas en el plató, actuaciones en directo, ya sea de canto, baile o teatro musical, y que también contaba con críticos en forma de colaboradores, no es la vía virtuosa.

Y así se lo trasladamos en el Senado al presidente de la Corporación, cuyos datos de audiencia son inobjetables. Pero convendrá el lector que en la era Trump y Silicon Valley hemos de reforzar y mantener contenidos que marcan la diferencia en la oferta audiovisual de nuestro ecosistema informativo hiperconcentrado.

Frente a una deriva mercantil, RTVE tiene el deber de ser el referente de la excelencia audiovisual por su rigor, pluralismo y servicio a la ciudadanía. Y no solo porque lo obliga la Ley 17/2006 y el Manuel de Estilo del ente sino por política cultural.

Los principios básicos de interés general y servicio público presuponen en este sentido la apuesta por formatos y géneros que cultiven la creatividad y experimentación de los profesionales. Esta ha sido la historia de la tele de todos. Pero para ello, bien es cierto, es preciso cumplir una condición.

No hay cuentos sin cuentas, no es posible el audiovisual público sin economía política. La estabilidad financiera y el marco fundamental de desarrollo de la empresa con un nuevo mandato marco y un contrato-programa están por definir.

El próximo año, 2026, esperamos que la Comisión Mixta de Control de la RTVE apruebe un nuevo documento para su planificación estratégica y que siga la línea de la BBC con, al menos, el 60 por ciento de su programación de factura propia.

Algunos hace tiempo venimos apostando por un modelo alternativo de televisión pública con empleo estable, ahorro de costes, pluralismo, autonomía del Gobierno y claramente al margen del cerco mediático que el duopolio audiovisual marca como agenda.

Estos días, la Plataforma de Televisiones Públicas en Lucha vienen vindicando una hoja de ruta en esta dirección a partir de la denuncia de la injerencia política en las estructuras directivas y las redacciones de los medios que pagamos todos.

El caso más grave es el de Galicia, en protesta con los Viernes de negro, y Andalucía, donde los cribados de cáncer de mama y los casos de corrupción desaparecen de los informativos sin vergüenza alguna mientras se avanza en el diseño de redacciones paralelas y privatizaciones vía externalización injustificable salvo para aumentar la cuenta de resultados de productoras afines con el consiguiente aumento de gasto público.

Llegado a este límite y ante la indignación por lo visto y oído en los medios públicos, los profesionales demandan de los grupos parlamentarios en el Congreso una acción, podría ser un Pacto de Estado por los Medios Públicos consistente en:

  • El compromiso de los grupos con la defensa del servicio público de comunicación audiovisual, fundamental en democracia, de las amenazas que enfrenta, derivadas básicamente de la injerencia gubernamental, política y económica que impide a las y los profesionales de la información ejercer la misión de servicio público que tienen encomendada con plena autonomía e independencia.
  • Legislar, y aplicar el Reglamento Europeo de Libertad de Medios (EMFA), en todo lo que concierne a las medidas que esta norma contempla para garantizar la independencia de los medios públicos, la autonomía editorial plena, la transparencia de los sistemas de gobernanza y el blindaje de las profesionales frente a presiones e injerencias, así como la determinación clara de la autoridad competente para supervisar el cumplimiento de la EMFA.
  • Garantizar que el nombramiento de los equipos directivos se realice en todos los casos por procedimientos realmente abiertos, transparentes y no discriminatorios (mérito, igualdad y capacidad), con duración limitada (no coincidente con los gobiernos) y por mayorías cualificadas de los parlamentos para evitar perfiles alineados con quien ostente el poder.
  • Promover la conformación de consejos de administración de los medios públicos con profesionales solventes e independientes de contrastada trayectoria.
  • Contar con estatutos profesionales y/o consejos de redacción, determinantes en la actuación institucional como por ejemplo los Consejos Profesionales.
  • Garantizar que la financiación de los medios públicos sea plurianual, estable y adecuada, basada en mandatos de servicio público definidos y evaluables, con contratos-programa plurianuales.
  • Poner fin a la externalización de los servicios informativos, y los distintos tipos de producción externa no justificables a partir de un sistema de cómputo y verificación en defensa del interés público.
  • Establecer mecanismos garantistas de control y vigilancia del servicio público y los principios constitucionales de igualdad.

Se trata claro está de un modelo y lógica de servicio público que nunca ha estado en la agenda principal de los partidos políticos y que, por lo mismo, constituye un déficit democrático en nuestro país.

Confiamos que esta plataforma de protesta, aúne voluntades, articule procesos de deliberación y haga posible lo que, en verdad, en tiempos del trumpismo mediático es más necesario que nunca: democracia y pluralismo informativo. No es poca cosa, créame el lector.