Francisco Sierra y la pasión por lo común

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Cuando supe de la elección de Francisco Sierra como candidato para encabezar la lista de SUMAR por Sevilla, reconozco que tuve una sensación reconfortante, de contenida alegría ante los no siempre agradables procesos de elaboración de listas electorales. Se había acertado y eso siempre ayuda a votar con más esperanza, y alegría si cabe, el próximo 23J.

Francisco Sierra es un reconocido Catedrático de Teoría de la Comunicación. Bien. Pero, como él mismo dijo en el acto de SUMAR en Sevilla con Yolanda Díaz, “uno viene de donde viene, hijo de un obrero de Standard Eléctrica que, aunque es catedrático, no ha perdido la identidad de clase”. En esa frase de gran belleza se resume su historia vital. Hijo de la migración andaluza de los 60, de familia granadina trasladada a Madrid, su propia trayectoria vital refleja el emocionante compromiso por el estudio que las familias trabajadoras transmitían a sus vástagos. Estudiante de la escuela pública “con beca”, su recorrido académico es el arquetipo de quienes sabíamos que o había esfuerzo para superar cada curso o la beca que perdíamos nos devolvería a casa antes de tiempo.

Antes de tiempo fue Catedrático, pero el Decreto Montoro retrasó su acceso cuatro años, avalado por numerosas representaciones y publicaciones académicas nacionales e internacionales. Pero sin duda nos sorprendió cuando en 2005, con apenas 35 años, fue nombrado Decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla, el más joven de España en ese momento. Su compromiso con la educación pública -y la conciencia de devolver a la sociedad lo que esta le ha dado- le impulsó a asumir esta responsabilidad a una edad tan temprana.

Estos vínculos le animaron a fundar asociaciones científicas como la Asociación Española de Investigación en Comunicación (AE-IC) o la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (ULEICC). Su trabajo de ida y vuelta con países como México o Ecuador ha definido un perfil de amplias miras y altura profesional.

Su intensa dedicación al trabajo tiene que ver con su pertenencia a una generación que, procedente de familias trabajadoras, accede por primera vez a la Universidad. Algo que hoy se da por hecho, pero en los años 80 no era así.

Esa vocación de servicio público también procede de su itinerario biográfico y profesional. Frente al saber instrumental concebido como una práctica profesional en la que el pensamiento crítico no tiene por qué hacer acto de presencia, Sierra concibe la Universidad como un espacio para construir comunidad en un proceso estrechamente ligado con el cambio social. Sin que él lo pretenda, forma parte de una excelente tradición de la educación universitaria sevillana que ha forjado, desde espacios críticos y rigurosos, líneas de investigación y pensamientos –en el campo del derecho, el filológico, histórico, científico o artístico- que han nutrido una concepción comunitaria, de vanguardia y abiertamente progresista. Parte de la mejor Sevilla, digna de ser resaltada.

Es precisamente este anhelo de cambio social el que explica su optimismo de la voluntad, incluso en las situaciones más difíciles. Desde su participación juvenil en las organizaciones estudiantiles y culturales en la entonces reciente democracia, hasta su compromiso con la unidad de la izquierda de los últimos años, Francisco Sierra, con la generosidad del que sabe que lo común está por encima de lo individual, no ha dejado de ponerse al servicio de los procesos colectivos que buscaban una profundización democrática de la sociedad. Por eso, este paso dado no nos ha sorprendido a quienes lo conocemos desde que compartíamos luchas en el movimiento estudiantil.

Toda esta trayectoria se pone ahora al servicio de SUMAR: desde la conciencia de una Andalucía determinante para el futuro de la mejor España, en Sierra tenemos a un defensor de los servicios públicos irrenunciable, firme y de los que no duda. Para que nos entendamos: de los que no se ofrecen a un debate para aumentar la edad de jubilación porque niegan la mayor, que es retroceder en derechos. Será, por tanto, una garantía en la defensa de las familias trabajadoras, esas que nos piden que sobre todo seamos buenas personas, como el mejor patrimonio o legado que nos dejan.

Y Francisco Sierra es una bellísima persona, y aunque este tipo de reflexiones provocan muecas de sonrisas cínicas en quienes consideran la política ajena a marcos de comportamiento éticos, aún hay quienes defendemos estas categorías necesarias para la defensa del bien común y del mejor vivir: que un buen político, que una buena política debe ser ante todo una persona decente. Y Francisco Sierra Caballero lo es.

Sumar, coser y cantar

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Ahora que el ruido mediático bloquea el principio esperanza, necesitamos, de aquí al 23 de julio, no solo Sumar y contar lo hecho y lo por venir. Va a ser además necesario coser, tejer con el lenguaje de los vínculos y soñar cantando auroras que es posible ver en el horizonte. Esta apuesta es hoy más que nunca prioritaria, porque, según las leyes de la propaganda, dato no siempre gana a relato, y en la sociedad de las cuentas con los cuentos termina imponiéndose la sinrazón, el discurso del odio que se ha instalado en una cultura, la hispana, históricamente atrabiliaria, como retratara Goya, y algo cainita. Pero España no es diferente, y sin hacer transhistoria, podemos observar que el discurso del odio se extiende de EE.UU. a la Unión Europea, de la derecha a la izquierda, del Norte al Sur global, aunque sea la extrema derecha quien trolea, planifica y alimenta esta política antisocial que en el fondo es el pogromo restaurador del capital financiero y sus arietes: las big tech. En otras palabras, como sigamos así no nos quedará cara de libro (Facebook), sino de bobos. Pues hay que saber que polémicas azuzadas desde el poder mediático no tienen otro fin que realizar un principio básico de la estrategia militar: divide et impera. Y nadie tan interesado en dividir y dispersar a la gente como los hijos del IBEX35, los fondos buitres y los halcones del Pentágono que ya lograron el BREXIT, continuaron con la OTAN la guerra de Ucrania y les falta culminar la estrategia de derrumbe de Bruselas con el giro a la extrema derecha en la mayoría de países que componen el fallido proyecto comunitario. De ahí la necesidad de tejer, de coser y del amor, del cante con el cuerpo que flama en la alegría de vivir y resistir. Una posición diametralmente opuesta a la práctica de los sufridores, que decía Correain. Vindicamos aquí una lógica contraria a los odiadores profesionales. Es tiempo de aprender a construir espacios de comunicación con confianza y no tóxicos o seremos presos de los disparates de twitter, rehenes de los bots de quienes tienen robots y esclavos para servirles, y nos proyectan como único horizonte posible de vida el tecnofeudalismo. Y no es una boutade. Como ilustra Andrew Marantz en “Antisocial” (Capital Swing, 2021), los Proud Boys, Quonn y antes el Tea Party tienen su origen en la llamada nueva derecha cowboy de Ronald Reagan, auténtico pionero de la deriva con la que se pregona el libertarismo reaccionario a partir de lecturas autonomistas y una visión contraria al Estado, una suerte de discurso prepolítico que hoy se justifica con la infoxicación o el ruido en redes como la mejor expresión de la Primera Enmienda, como el derecho a decir cualquier barbaridad, IDA mediante, en la vomitiva diarrea del ocio convertido en neg/ocio. Se confunde así libertad de expresión con incontinencia de las impresiones. Esta dinámica ha terminado contagiando a la militancia de izquierda, inconsciente que tras la pandemia la vuelta a la normalidad se ha traducido en la dilución del espacio público, el repliegue sobre lo privado o doméstico, no como patología sino como síntoma de disciplinamiento del capital, como un proceso de restauración conservadora que en nuestro caso, con los Florentinos y Ana Rosas de turno, pretende imponer un modelo de país de palmeros. En esa dialéctica nos hallamos, y en este marco nos quieren encuadrar en la medida que, de este modo, se garantiza el statu quo, el capitalismo de plataformas que concentra el poder económico, político y militar.

El medievo digital es un orden del enclaustramiento, de los riders y el esclavismo de las pantallas, la distopía del cocooming, de los capullos domesticados, los cosmopolitas con collar y no de cuello blanco precisamente, sino de animales domésticos sin compañía, entretenidos con las redes, las revistas de decoración interior y, en pleno siglo XXI, con el juego de roles propia de la generación otaku y sus derivas hikikomori, encerrados en la fantasía de un universo virtual que es el propio cuarto doméstico.

La economía austericida exige, bien lo sabemos, que la fuerza de trabajo permanezca inmóvil, silente, impávida e ilota, siempre bajo supervisión, monitorizada por los dueños de todo capital. La doctrina del shock es sobre todo eso: aislamiento psicológico y social. La primera víctima, la confianza, la negación del principio esperanza, la crisis en fin de la democracia, pues prima el lavado de mente sobre el que Pasolini y Godard ya pensaron a propósito del colapso cultural que vivimos. Mientras, mi barbero de Brasil no entiende en qué galaxia paralela habita Trump y su aprendiz Bolsonaro. Ya le dije que en la misma de Ayuso y antes Aznar o Reagan. Da igual que sea vía Facebook o en el noticiero Globo. El trumpismo es el feudalismo capitalista, el neofascismo de contención que programa las víctimas a sacrificar del próximo asalto criminal de la acumulación por desposesión. En este campo la política espectacular es la retórica del miedo por otros medios. Y los GAFAM el canal de escenificación o ecosistema natural de intervención a modo de guardabarreras de todo dominio público, convertidos en porteros de la desinformación. Por ello, si el alisamiento del conflicto es, en palabras de Byun-Chul Han, una suerte de anestesia permanente, ha llegado el momento de ocupar la calle, construir puentes, superar los miedos, luchar contra los especuladores de la vida y los traficantes de la moral. Más aún cuando sabemos que el ascenso del fascismo es consecuencia del imperio del miedo y la reclusión en el hogar. Empecemos pues a dejar de ser teledirigidos, volviendo a las tabernas, ocupando las calles, tejiendo y cantando en los patios y plazas desde la fraternidad perdida, aprendiendo de la sororidad, y también del silencio. Sepan que sumar y transformar un país no se consigue con mucho ruido y pocas nueces. Aprendamos de la sabiduría popular. Sin ira, libertad.

Entrevista a Francisco Sierra (Sumar): «Hay que cambiar la matriz productiva de Sevilla, que no dependa solo del turismo»

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Francisco Sierra proviene del mundo académico, concretamente de la Universidad de Sevilla, pero asegura que en un «momento histórico» como el actual, no podía eludir la responsabilidad que le propuso Yolanda Díaz para encabezar la lista de Sumar por Sevilla en las próximas elecciones generales del 23 de julio.

¿Qué le hizo aceptar la propuesta de Yolanda Díaz para encabezar la lista por Sevilla?

Sumar representa un hito histórico de unificación de la izquierda, un proyecto regeneracionista y reformista. El compromiso con construir una alternativa, el compromiso de los que nos hemos estado dedicando a la academia y que hablamos de la necesidad de conocer para transformar y transformar para conocer. Es evidente que el liderazgo de Yolanda se ha traducido en mejoras para la gente, concretas, reales, de salario, de pensiones, de política de estabilización… En este momento, que es histórico, clave, que nos jugamos una década de políticas de progreso, no puedes eludir asumir esa responsabilidad, para mí inédita porque he estado siempre en el mundo de la Universidad. Con esa ilusión y ese entusiasmo lo asumimos, pensando también en clave andaluza.

Fue usted mediador social en las negociaciones de la izquierda en Andalucía para las elecciones autonómicas, un pacto que llegó in extremis, con Podemos jurídicamente fuera y con unos resultados en las urnas que no fueron los esperados. ¿Qué aprendizaje sacó de aquello?

Ahora no hemos tenido esas dificultades tan extremas. Creo que las lecciones sirven para aprender. Y la ciudadanía tiene claro que la unidad debe ser estratégica, un proyecto unitario a largo plazo, no una coalición electoral de coyuntura. Lo segundo y fundamental es que estamos en un universo político de una realidad compleja que necesita la diversidad, pero también la unidad e integración. Y dentro de esa diversidad de fuerzas, programáticamente estamos trabajando juntos para un proyecto de país. La experiencia andaluza ha servido para tener eso presente. Y también los resultados de las elecciones municipales. De manera separada es difícil que se sume. La experiencia andaluza sirvió para demostrar que yendo juntos las condiciones mejoran.

¿Cuál es su postura sobre la ausencia en las listas de Irene Montero que tanta polémica ha generado?

Es una contradicción porque la gente siempre insiste en que quiere caras nuevas. Si hay otras personas, yo por ejemplo no estaría encabezando las listas en Sevilla. La democracia implica también rotación en los cargos, nadie somos imprescindibles. Podemos tener un papel de mayor o menor relevancia, pero lo importante es el proyecto colectivo, y yo pondría el acento justamente en el proyecto común, no en personas. Uno de los problemas de la política hoy día es el hiper personalismo. Esta campaña no es de Feijóo ni Sánchez. En el caso de Sumar estamos hablando de construir un proyecto de país entre todos. Lo demás debe ser irrelevante.

No cree entonces que eso les pueda pasar factura en las urnas.

Estoy convencido de que no por las sensaciones de apoyo, de entusiasmo, de compromiso por parte de la gente. Hemos tenido encuentros en los que se nos acerca gente para colaborar, no como interventor o apoderado, sino para hacer campaña. Gente que estaba estos últimos años desconectada y que no estaba trabajando en clave de movilización política. Es decir, hay un proceso de movilización muy claro, ascendente, emergente y, en ese sentido, va a haber sorpresas, porque Sumar, frente a lo que aparece en las encuestas, va a tener unos resultados muy superiores.

Hablando de encuestas. Algunas les sitúan como tercera fuerza, ¿ven posible la mayoría absoluta con el PSOE?

La encuesta del CIS nos sitúa en una horquilla 43-50 y yo, por intuición y viendo qué está sucediendo en Andalucía, creo que vamos a ir a 50-60. Probablemente no va a dar para una mayoría absoluta solo con el PSOE y Sumar, pero nosotros estamos pensando en ser alternativa de Gobierno y no nos conformamos con los datos del CIS. Intuimos que conforme avance la campaña va a haber una mayor identificación con el proyecto, porque estamos haciendo una campaña en positivo y con propuestas concretas. No vamos a estar en la confrontación, salvo para recordar las incoherencias de atacar duramente la reforma laboral y señalar posteriormente que la dejarías porque los datos han sido positivos.

La movilización siempre ha sido clave para la izquierda. ¿Cree que conseguirán la suficiente el 23 de julio?

Nosotros empezamos ya en precampaña a ir a las plazas, a los pueblos, a los espacios públicos. Es verdad que las fechas son difíciles desde el punto de vista climatológico, pero vamos a ampliar ese espacio público, que no son solo los medios, son las calles, plazas, mercados, centros de salud, puestos de trabajo… Esa actividad que había perdido peso frente a la dimensión mediática o los grandes actos. Y la respuesta está siendo muy positiva, la gente llega, se quiere inscribir, quiere formar parte de Sumar y esa es la forma más fácil de movilizar.

Sumar planteó cuatro medidas a la JEC para hacer frente al calor el 23-J. ¿Teme particularmente en Sevilla una baja participación por este motivo?

Tenemos leyes que deben adaptarse. El cambio climático va a implicar transformaciones en la economía, la vida cotidiana y también en los procesos políticos electorales. Nuestra propuesta es de sentido común porque la climatología de Sevilla no es la de Bilbao y atrasar el horario de votación es garantizar la participación democrática. Aparte, pensamos que los actos políticos deben ser más cercanos, de escucha activa, y vamos a seguir haciéndolo, en las horas que se pueda, con multitud de actos sectoriales, en territorios, en pequeños grupos, intentando dialogar y no tanto pedir el voto de manera activa. Porque la ciudadanía tiene una cierta desafección por la política, porque no se la escucha, se la convoca solo a votar.

Aunque dice que no quieren pedir directamente el voto, le pido tres razones concretas para que los sevillanos elijan la papeleta de Sumar.

Sevilla tiene unos índices de pobreza, desigualdad, desempleo y precariedad de los más altos de España. Una razón es obvia: las políticas de Trabajo lideradas por Yolanda Díaz han mejorado la vida de los sevillanos y de todos los españoles. Pensiones, subida del salario mínimo interprofesional, estabilidad en el empleo en sectores como el sector servicios, que es hegemónico en la estructura económica de Sevilla. Es decir, sabemos gobernar para la mayoría. Segundo, tenemos un proyecto político no para cuatro años, sino para diez, de mejoras en políticas sociales, trabajo decente, propuestas muy concretas para sectores muy vulnerables, jóvenes y mujeres. Por ejemplo, la reducción de la jornada laboral y la herencia universal. Tenemos que pasar del Estado de malestar, que es lo que hemos tenido en España, a un verdadero Estado de bienestar como modelo de referencia, como el nórdico. Y tercero y fundamental, tienen una garantía que no tiene ninguna formación política, que es Yolanda Díaz y las gentes que componemos Sumar. Lo que decimos lo hacemos, lo que proponemos lo llevamos a la práctica y esa es una diferencia sustancial en campañas en las que se plantean todo tipo de propuestas de saldo. Por eso el voto a Sumar es decisivo. No pedimos el voto útil, pedimos el decisivo, porque si tenemos esa fuerza política para establecer agenda de Gobierno, lo vamos a llevar a efecto y vamos a cumplir, como hemos hecho.

Dicen que estas elecciones van de mejorar la vida de la gente. ¿Qué medidas concretas proponen para paliar a corto plazo el alza de los precios?

Hay medidas concretas sobre la subida del euríbor y la hipoteca, ayudas para favorecer a las familias. Con la excepción ibérica hemos mejorado notablemente y tenemos los mejores indicadores de la Unión Europea, pero queremos intervenir en la distribución de la alimentación y la cesta de la compra para que las grandes distribuidoras no se beneficien de manera ventajista en una crisis como la que se ha generado con el conflicto en Ucrania. También regulación de las energéticas para que el precio de la luz no perjudique la economía doméstica. Tenemos un proyecto muy concreto y es que el poder adquisitivo de los trabajadores de las clases populares no se agote el décimo día del mes.

¿Y si hablamos en concreto de la provincia de Sevilla?

Creo que tenemos que cambiar la matriz productiva. No puede ser que una provincia, ni Andalucía en general, dependa del turismo y del sector servicios. Necesitamos hacer una política industrial, invertir y reforzar el sector agroindustrial, que es un sector de futuro. Y evidentemente la transición ecológica. Hemos tenido en Sevilla y Andalucía empresas, investigadores e ingenieros medioambientales que han estado a la vanguardia del conocimiento. Y ese conocimiento hay que ponerlo en valor, como la economía social.

La propuesta de una herencia universal ha generado polémica al no tener en cuenta el nivel de renta familiar. ¿Puede explicarlo?

Todo derecho básico, como la salud y la educación, tiene por definición que ser universal. Nadie cuestionaría que la Universidad pública sea gratuita y que se beneficien de ello las rentas altas. Con la herencia universal acometemos problemas graves que tiene la sociedad española. Los jóvenes tienen un problema de inserción, de desarrollo de futuro, de ilusión, y hay que crear ventanas de esperanza. Aquí no se asigna automáticamente un cheque regalo cuando nace un niño, hay un proyecto de acompañamiento, de política pública, de formación, para que los jóvenes de los barrios pobres tengan la posibilidad de proyectar con un capital su proyecto de vida. Se está explicando como si saliera del presupuesto público y no es así. Se va a gravar a las grandes fortunas, con una visión redistributiva. Es una solución muy integral, de propuestas que se vienen debatiendo desde los años 90 en el tema de la renta básica universal, que al final vamos a tener que asumir para que haya condiciones de vida para todos. Nosotros nos consideramos una fuerza de la vida y de la libertad y tener una herencia universal permite a jóvenes que no tienen libertad, porque están determinados por la necesidad, construir su proyecto de vida.

¿Qué otras medidas proponen para que Sevilla deje de tener los barrios más pobres de España?

Si hablamos de los Barrios Hartos y de la situación que están viviendo con el suministro eléctrico y los apagones, somos partidarios de una regulación de los operadores del sector hidroeléctrico, tenemos que tener un operador público, igual que hemos defendido históricamente la banca pública, porque es la garantía de que los tipos de interés y las condiciones que establecen el oligopolio bancario o el eléctrico no se impongan sobre los ciudadanos. Hay que dignificar estos barrios con infraestructuras y equipamientos. Descentralizar la administración pública implica también pensar en estos barrios. Un plan estratégico de Sumar tiene que ver con mejorar la vida de la gente, con la justicia y la igualdad social, y políticas muy activas para que tengan recursos. Tenemos que ir a un modelo distinto. La administración debe modernizarse.

¿Para cuándo infraestructuras imprescindibles que llevan años de retraso en Sevilla?

Tenemos propuestas para la mejora del sistema de transporte público, porque es necesario para la movilidad, pero también es una forma de bienestar indirecto que el ciudadano percibe. Uno de los problemas de la pobreza es la movilidad. La primera manifestación de la exclusión es la inmovilidad social, la imposibilidad de desplazamiento en la urbe. Tenemos un programa de transporte sostenible desde el punto de vista del cuidado del medio ambiente, de fomentar la transición energética frente al uso indebido del transporte privado; de recuperación de servicios públicos que están siendo deteriorados, como los de Renfe; y, evidentemente, un proyecto político. El compromiso que asumo es con Andalucía y, en este caso, con un plan andaluz de mejora de infraestructuras, de conexiones interprovinciales, de desarrollo. El Corredor del Mediterráneo, el Puerto de Algeciras, que podría ser el principal de Europa… Vamos a exigir esas infraestructuras estratégicas. Y la descentralización de equipamientos del Estado. Necesitamos que la descentralización sea más integral. Esta idea de concentrar todo en Madrid no es ni sana ni saludable ni tampoco necesaria.

¿Cree que Andalucía tiene la suficiente voz en el Congreso?

Actualmente no, pero Sumar Andalucía va a tener voz y agenda andaluza que va a plantear en el Congreso. Empezando porque es la única candidatura de todas las que se presentan en el espacio andaluz netamente andalucista. Nosotros tenemos varias señas de identidad: ecologista, feminista y también andalucista. Por tanto, vamos a pedir tener una agenda andaluza con todos los diputados y vamos a plantear programáticamente tanto en los acuerdos de Gobierno, si hay coalición, como en los debates parlamentarios, iniciativas legislativas pensando en clave andaluza. Por tanto, va a haber voz andaluza y va a ser la primera vez que se plantearán debates desde la perspectiva y necesidades que tiene el pueblo andaluz.

Dice que es la única fuerza andalucista, pero está Adelante Andalucía, aunque va por separado ¿Les ofrecieron sumarse al proyecto?

Creo que los procesos tienen que ir madurando y después del 23-J queremos abrir un espacio de articulación con todas las fuerzas que no están todavía incorporadas a Sumar Andalucía, y por supuesto, hablaremos con las compañeras y compañeros de Adelante Andalucía para construir un proyecto de país en esa línea. A partir del 24 esperamos poder tener un espacio de diálogo, de reflexión y de construcción de qué queremos para los próximos tres años en Andalucía, qué cambios, qué transformaciones, qué programa y qué tipo de movimiento político social podemos articular. Confiamos en que sean receptivos y se puedan incorporar al proyecto.

Ha resumido la campaña de Sumar en «sumar, contar, coser y cantar». ¿Qué significa?

Sumar, porque más allá del acuerdo entre los 15 partidos a nivel estatal, pretendemos un proceso de construcción. Y, aparte de escuchar, vamos a ir sumando gente, todas esas sensibilidades que necesitan un referente político. Contar, pero no cuentos, porque estas campañas sirven para contar muchos cuentos. Nosotros vamos a contar lo que vamos a hacer, con una diferencia, que lo que decimos, lo hacemos. Coser, porque es una imagen de la que tenemos que aprender de nuestras madres andaluzas en los patios, conversando en común, tejiendo. Esa imagen nos representa porque vamos a ir estableciendo vínculos con los sectores sociales, sindicatos, la economía social, movimientos feministas, ecologistas. Y cantar, porque somos de la pedagogía de la esperanza, estamos ilusionados, vamos a mejorar las condiciones de vida de la gente, vamos a ganar, a tener un proyecto histórico para una década. Hay que cantar porque no podemos construir un proyecto de esperanza si no es con la música del corazón, de la cabeza y de la inteligencia, y eso es construir lo común. Somos una fuerza de la vida y de la alegría. No podemos cambiar la vida sin alegría.

Profesores, activistas, un presentador de la tele y una chirigotera: las nuevas caras de Sumar para el Congreso

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A los candidatos de Sumar «no les unen los carnés ni las siglas, sino un compromiso de largo aliento con su país», según la vicepresidenta y candidata de la coalición, Yolanda Díaz. Unas palabras que contrastan con la forma en la que llegaron esos candidatos al Parque Lineal del Manzanares (Madrid) divididos por delegaciones de partidos —desde representantes de Más Madrid a Compromís, pasando por la Chunta Aragonesista y los baleares de Més—, con saludos comedidos entre ellos y caras de incomodidad en el momento de la foto final, especialmente por parte de algunos candidatos de Podemos.

Díaz acompañó a los números uno y dos de las listas —alguno como Enrique Santiago, número uno por Córdoba, faltó a la cita y otras como la saharaui Tesh Sidi, número tres por Madrid, se colaron en la foto— para escenificar la puesta de largo de una coalición que ha costado sudor, lágrimas y algún que otro veto. «Me acompaña en esta candidatura lo mejor de España: profesionales, trabajadores, personas autónomas, médicas, enseñantes, arquitectos. Lo mejor de la sociedad civil», aseguró la ministra de Trabajo. «Salimos a ganar», enfatizó.

Aunque las cuotas de los partidos copan gran parte de las listas, la vicepresidenta segunda también ha incorporado a nuevas caras en la izquierda con perfiles que provienen del ámbito literario, televisivo o académico. Nombres que, por su trayectoria, considera que pueden contribuir a sumar votos o a fijar la imagen de marca. La construcción de esa imagen es un aspecto fundamental para atraer nuevos votantes, recuperar los perdidos o movilizar a los indecisos, según Sumar.

La escritora Violeta Serrano (León)

La escritora y profesora universitaria Violeta Serrano es uno de los fichajes de Sumar estas elecciones. Afincada en un pueblo de la comarca de la Maragatería (León), Serrano es autora de los ensayos Flores en la basura y Poder migrante, en los que aborda los desafíos del trabajo del futuro y las oportunidades que ofrece el medio rural en España. Se presenta como número uno por la provincia de León, donde se reparten cinco escaños y Sumar lo tendrá difícil para conseguir uno de ellos, ya que en las generales de 2019 la marca Unidas Podemos se quedó fuera del reparto.

“Queremos ganar el país con mujeres como Violeta, que viene como yo de la mal denominada periferia, y ha conocido en sus carnes ser una persona migrante. Que se ha tenido que ir a Argentina porque aquí no tenía posibilidades de vivir con dignidad y ahora ha vuelto a un pequeño pueblo en León para llevar adelante su proyecto de vida, que no es nada más y nada menos que la cultura, esa herramienta maravillosa que nos hace más iguales, que nos hace felices, y que nos hace convertirnos sobre todo en auténticos seres humanos», reivindicó Díaz el pasado domingo.

La socióloga y chirigotera Esther Gil (Cádiz)

Esther Gil de Reboleño es otra de las apuestas de Sumar como independiente. Se trata de una socióloga especializada en políticas de género e identidad. También es una de las fundadoras de Cadigenia, una consultora de Cádiz que elabora estrategias para empresas en “la promoción de la educación en valores, la formación feminista y al acompañamiento a las empresas en la integración del principio de igualdad de género”. Además, es conocida en el mundo cultural de Cádiz por formar parte de la chirigota Cadiwoman, el carnaval callejero de la ciudad.

Gil concurrirá como número uno por la circunscripción andaluza, que reparte nueve actas. El suyo será un escaño cotizado para la izquierda. Además de competir con el PSOE también deberá medirse con la única candidata de Adelante Andalucía, Sandra Heredia. «La provincia de Cádiz requiere de una candidata con la personalidad y la experiencia necesarias para llevar al Gobierno y al Congreso de los Diputados la voz de las gaditanas y los gaditanos que reivindican desde hace muchos años nuevas inversiones industriales, oportunidades acrecentadas de obtener un salario digno y valentía para defender la cesta de la compra», defienden desde Sumar.

El presentador televisivo Jorge Pueyo (Zaragoza)

Jorge Pueyo no es un fichaje de Sumar, sino que pertenece a la Chunta Aragonesista. Se trata de un abogado en derecho mercantil reconvertido a presentador de televisión en Aragon TV. Nacido y criado en la comarca del Cinca Medio (Huesca), un pueblo de habla aragonesa, este joven de 28 años se ha convertido en uno de los principales divulgadores de la lengua, primero a través de su canal de Youtube y después en el programa Charrín Charrán, el primer programa en aragonés de la televisión. Actualmente presenta A escampar la boira, un late show en el que entrevista a personalidades de Aragón precisamente en este idioma propio.

Pueyo es el número uno de Sumar por Zaragoza, que reparte siete actas, un nombramiento avalado por el Consello Nazional de Chunta Aragonesista (CHA) con el 90% de los votos. El joven aragonés desplaza, así, al candidato de Unidas Podemos y actual portavoz parlamentario, Pablo Echenique, que se ha quedado fuera de las listas de Sumar. “Es un orgullo anunciaros mi candidatura para encabezar la lista de CHA y Sumar para las generales. Hace falta un cambio, hace falta no dejar a ninguno de lado y contra esta ola de ultraderecha hace falta defender Aragón en Madrid con más rasmia que nunca”, fue el mensaje de Pueyo en sus redes sociales tras conocerse su candidatura.

El médico Rafael Cofiño (Asturias)

Rafael Cofiño, quien fuera director general de Salud Pública del Principado de Asturias bajo el mandato de Adrián Barbón hasta diciembre de 2021, es el número uno de la lista de Sumar por Asturias, una circunscripción única que reparte siete escaños. Cofiño dimitió aduciendo que había tenido meses de “trabajo muy intenso”, aunque se quedó como asesor. Entre 1998 y 2000 trabajó como médico para la ONG Proyecto Hombre, especializada en el tratamiento de adicciones. En el año 2000 entró a trabajar en la Conserjería de Sanidad de Asturias como coordinador del programa contra el VIH hasta 2006. Después dejó los cargos en política institucional hasta el año 2019, cuando lo ficha Barbón.

Especialista en Medicina Familiar y Comunitaria, fue responsable de la gestión sanitaria en esta comunidad durante la crisis del covid-19 y también es un defensor del modelo sanitario público. El asturiano lideró uno de los grupos de escucha que Díaz puso en marcha el pasado año, el de Sanidad y Salud Mental. Díaz llevaba meses detrás de él para convencerle de que fuera candidato hasta que, finalmente, aceptó. «Con humildad, responsabilidad e ilusión. Con la necesidad de seguir avanzando en la construcción de un mejor país para todas las personas: el país que queremos y merecemos».

La inspectora de Trabajo Verónica Martínez (Pontevedra)

La hasta ahora directora general de Trabajo con Díaz en el Ministerio, Verónica Martínez Barbero, es la cabeza de lista de Sumar al Congreso por Pontevedra, una provincia que reparte siete escaños. Licenciada en Derecho por la Universidad de Oviedo e inspectora de Trabajo en excedencia, Martínez Barbero se especializó en varias materias que son competencia de la Inspección, entre ellas la discriminación e igualdad en el ámbito laboral, modalidades de contratación y negociación y mediación. Desde 2017 hasta ahora ha ejercido como presidenta del Consello Galego Relacións Laborais.

Persona de entera confianza de Díaz, que fue quien la nombró como directora general, desplaza de las listas a la propia Díaz, que se presentó en 2019 por esa provincia. «Veníamos de hacer otra política, lejos del ruido y la furia. Ya hemos demostrado que con trabajo, diálogo y consenso se puede llegar mucho más lejos», reivindicó recientemente Martínez a través de sus redes sociales. «Esta es la Galicia que merecemos, es la Galicia que viene».

La activista saharaui Tesh Sidi (Madrid)

Tesh Sidi, activista por los derechos saharauis, es la número tres al Congreso por Más Madrid. Esta joven de 29 años quiere llevar la voz del pueblo saharaui y de las personas refugiadas y migrantes hasta la Cámara Baja. Nacida en un campamento en Tinduf (Argelia), Sidi, que es ingeniera informática y experta en Big Data financiero, figuró como número 11 en la lista de Mónica García para la Asamblea de Madrid en las elecciones del 28-M, pero un error administrativo con su empadronamiento le hizo quedarse fuera de las listas. Con la incorporación de Sidi a las listas, Díaz lanza un mensaje al PSOE tras cambiar de postura respecto al Sáhara tomando parte por Marruecos en el conflicto entre Marruecos y el pueblo saharaui.

Sidi será diputada salvo catástrofe absoluta de la izquierda, ya que al presentarse por la lista de Madrid como número tres, ese escaño está prácticamente garantizado por la proporcionalidad del sistema d’Hont en las provincias grandes. «Con un gran equipo multidisciplinar que rebosa ganas y energía, todo listo en Sumar para salir a ganar este país. ¡Esto empieza ya! Yolanda Díaz presidenta», publico el miércoles Sidi tras el acto de presentación de candidaturas.

El catedrático Francisco Sierra (Sevilla)

El catedrático de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla Francisco Sierra es el numero uno de la candidatura de Sumar al Congreso por la provincia de Sevilla, que reparte 12 escaños, por lo que Sierra tiene muchas posibilidades de entrar en la Cámara Baja. Sierra, que se presenta como independiente, dirige el Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social de la Junta de Andalucía y es titular de la cátedra de Teoría de la Comunicación desde 1997. Además, participó como mediador social en las negociaciones de los partidos de izquierda en Andalucía de cara a las elecciones autonómicas de junio de 2022.

Hasta la fecha Sierra siempre había mantenido su área de trabajo en el mundo académico. Es investigador adscrito al Instituto Andaluz de Investigación en Comunicación y Cultura (Inacom) y está a cargo de la sección de Comunicación y Cultura de la Fundación de Investigaciones Marxistas. Además, es autor de más de una veintena de libros entre los que se encuentran Marxismo y Comunicación, La guerra de la información. Estados Unidos y el imperialismo en América Latina o El Modelo de Propaganda y el control de los medios.

La activista trans Rafaella Corrales (Guadalajara)

Raffaella Corrales Grande es una activista por los derechos de las personas trans que concurre como número uno de Sumar al Congreso por Guadalajara, una circunscripción que únicamente reparte tres actas, por las que las opciones de Corrales son muy reducidas. Desde Podemos la presentan como una «mujer trans nacida en Madrid y residente en la Guadalajara rural» Ha sido concejala de Unidas Podemos en Tórtola de Henares, pueblo cercano a la capital de la provincia, durante el mandato 2019-2023. También es secretaria de LGTBI en Podemos Castilla-La Mancha, activista LGTBI, miembro de la Plataforma Feminista de Guadalajara y co-presidenta de la asociación EACEC. Cuando el PSOE amagó con paralizar la ley trans, anunció una huelga de hambre que finalmente no se produjo.

Aunque Corrales fue una de las personas que críticó el veto a la número dos de Podemos y ministra de Igualdad, Irene Montero. Finalmente se decidió a encabezar la lista por Guadalajara a petición de su formación. «Para seguir construyendo un país más feminista y diverso. Todas juntas, sin dejar a nadie atrás. Es un orgullo presentarme por Guadalajara, como candidata de Podemos en la coalición de Sumar. ¡Este 23J, ni un paso atrás!», publicó en su cuenta.