El Congreso pide explicaciones al Gobierno por el retraso en la aplicación de la ley europea de medios

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Varios diputados, entre ellos Francisco Sierra, de Izquierda Unida, han registrado en el Congreso de los Diputados una batería de preguntas dirigidas al Gobierno para exigir explicaciones sobre el retraso en la aplicación en España del Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación (EMFA), en vigor desde mayo de 2024 y plenamente aplicable desde agosto de 2025.

La iniciativa parlamentaria, presentada por el grupo plurinacional Sumar al amparo del reglamento de la Cámara, advierte de que la libertad, pluralidad e independencia de los medios de comunicación constituyen pilares esenciales para la salud democrática. En este sentido, subraya que sin medios públicos “fuertes, autónomos y sometidos al interés general” no puede garantizarse un debate público libre ni el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz.

Retraso en la adaptación normativa

Los diputados denuncian que, pese a los avances normativos anunciados en los últimos años, España arrastra un “retraso evidente” en la implementación efectiva del reglamento europeo. Este marco comunitario obliga a los Estados miembros a reforzar la protección del pluralismo, la independencia editorial y la transparencia en la financiación de los medios.

El Gobierno presentó en septiembre de 2024 un Plan de Acción por la Democracia con medidas para adaptar la legislación nacional, como la creación de un registro de medios o la publicación de la inversión en publicidad institucional. Posteriormente, en julio de 2025, aprobó un proyecto de ley sobre gobernanza democrática en servicios digitales y medios de comunicación, actualmente en tramitación parlamentaria.

Sin embargo, los firmantes consideran que estas iniciativas no han sido suficientes para garantizar el cumplimiento pleno del reglamento europeo, especialmente en lo relativo a la protección de los medios públicos frente a injerencias políticas o económicas.

Dudas sobre el papel de la CNMC

Uno de los puntos clave señalados es la falta de desarrollo de las competencias de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, organismo que debería asumir funciones de supervisión y control en este ámbito.

Según recuerdan, la propia presidenta del organismo ya advirtió en sede parlamentaria de que el proyecto legislativo en curso no incorpora plenamente algunas exigencias del reglamento europeo, como las garantías para el funcionamiento independiente de los medios públicos o la supervisión de la asignación de fondos públicos en publicidad institucional.

Ante esta situación, los diputados preguntan si el Ejecutivo prevé dotar a la CNMC de los recursos humanos, financieros y estructurales necesarios para ejercer eficazmente estas funciones.

Exigencia de medidas urgentes

La iniciativa reclama al Gobierno que concrete cuándo adoptará las medidas normativas, orgánicas y presupuestarias necesarias para cumplir con el reglamento europeo, cuya aplicación es obligatoria.

Asimismo, se solicitan detalles sobre las actuaciones previstas para garantizar la independencia editorial de los medios públicos, incluyendo los procedimientos de nombramiento y cese de sus responsables, así como mecanismos que eviten injerencias políticas.

Los parlamentarios también instan al Ejecutivo a definir sistemas de supervisión y coordinación, en colaboración con comunidades autónomas y autoridades reguladoras, que permitan prevenir represalias contra profesionales de la información o vulneraciones de la libertad de prensa.

Un contexto de preocupación democrática

La iniciativa se enmarca en un contexto que los diputados califican de “especialmente delicado”, marcado por la desinformación, la presión sobre periodistas y el debilitamiento de las garantías democráticas en el ámbito comunicativo.

En este escenario, consideran que la aplicación efectiva del reglamento europeo no solo responde a una obligación legal, sino que constituye una “responsabilidad democrática” para proteger el derecho a la información y reforzar la calidad del sistema democrático.

Pim, pam, pum… RTVE

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En un momento de guerra cultural, de campaña contra el dominio público de las derechas, con una campaña sistemática de deslegitimación y ataque a RTVE, sin precedentes, pensar la relación cultura y política se antoja estratégico. En cuestión está la política cultural, ni más ni menos, pero también el modelo de comunicación y de Estado. El posicionamiento de la Corporación contra la UER abrió un parteaguas que en cierto sentido está operando como  brújula o termómetro del clima de opinión que apunta al necesario cambio de sentido en la orientación institucional de la teledetodos. Mientras, Ayuso juega a la retórica del guerracivilismo desde Telemadrid, y el portavoz de Vox amenaza con entrar en el ente público con lanzallamas. Exabruptos, puede pensar el lector, pero el duopolio televisivo hace meses que ha iniciado una cacería, pim, pam, pum, contra los profesionales de la cadena pública. El dinero manda. Es una cuestión de Economía Política. Pierden audiencias e influencia para definir la agenda pública sobre vivienda o política económica. Por eso cabalgan a lomos del franquismo sociológico al modo Ana Rosa Quintana. Ya advirtió el bueno de Vázquez Montalbán sobre la nociva función de periodistas e intelectuales que interfieren en la esfera pública al servicio de la oligarquía económica. En Panfleto desde el planeta de los simios denunció la operación de descrédito de la razón crítica protagonizada por una beautiful people intelectual, compuesta mayoritariamente por ex jóvenes filósofos y  líderes de opinión que conocían los caminos que llevan a la mesa del señor, según la antigua enseñanza del escriba sentado, a condición, claro está, de alimentar la espiral del disimulo de la corrupción, el rentismo, el capitalismo de amiguetes, la cultura del estraperlo, el telespañolismo, la patrimonialización, el caciquismo y la chabacanería populachera.

Si la verdad nos hace libres, el cultivo de la razón, sin equidistancia, procurando el cultivo de la filosofía de la sospecha, es como nos enseñara Vázquez Montalbán la única forma de defendernos. Pues permite preguntarnos, indagar y pensar del revés el mundo invertido que habitamos. Esta es la clave de la crítica desde la mesura y distancia del pensamiento reflexivo y la cultura de problematización de lo real concreto. Como Gramsci insistía, se trata de hacer inteligible la actualidad y sentar las bases de un liderazgo moral e intelectual liberador para las masas. Este es el nodo en común del decir y hacer otra política del acontecimiento informativo. RTVE lo está haciendo yendo al grano, con malas lenguas que niegan que todo es mentira, dialectizando la actualidad y coyuntura política. Por eso es objeto de una campaña de descrédito. La paradoja es que cuanto más se agudizan los ataques contra la Corporación pública más crece la confianza de la audiencia en la teledetodos. Debe ser, digo yo, porque las gentes se han dado cuenta que ATRESMEDIA y MEDIASET, siempre juegan a despistarnos para esquilmar nuestra cartera y la hacienda pública. Para ellos, abonados a la razón cínica, todo, en efecto, es mentira. Pero otra televisión es posible y hay que avanzar lo más posible en una dirección distinta apostando por la mayor diversidad vertical y horizontal, innovando sobre formatos, ampliar la diversidad de contenidos, más allá de las tertulias, para que nuevos talentos, nuevas voces y estilos culturales distintos, encuentren en la casa común audiovisual su espacio de referencia y reconocimiento.

Un servicio público audiovisual adecuado a estos tiempos de la modernidad líquida debe innovar, arriesgar y apostar por la cultura, ofrecer diversos formatos, no solo el concurso o go talent.

RTVE fue el espacio de La bola de cristal, de Musical Express, de Tocata, un semillero de  creatividad que pervive entre sus profesionales y la industria cultural y que, en lógica congruencia, debiera ser prioridad de la dirección. Como también debieran ser cuidados sectores de población, como los jóvenes o los más mayores, que hoy por hoy no encuentran programas específicos dirigidos a ellos. El concurso público fue una oportunidad perdida para democratizar la gobernanza del Ente, pero en los proyectos presentados por los candidatos a dirigir la más importante empresa audiovisual del Estado hay un cúmulo de ideas y propuestas que cumplirían con las expectativas de la ciudadanía y el sector. No es tiempo de flaquezas o imposturas. En juego está no solo un modelo de radiotelevisión, sino el futuro de la democracia. Probablemente, los de la motosierra persistan en la narrativa de la ideología progre. Conviene pues dejar claros los términos de la disputa cultural en curso. RTVE o barbarie. O información y pluralismo interno o censura modo Milei y Álvarez de Toledo.

Estos días que homenajeamos a Manuel Vázquez Montalbán, con motivo de la edición de sus artículos en Treball y Mundo Obrero, convendría seguir, punto por punto, sus enseñanzas y articular mediaciones productivas frente a la propaganda de los macarras de la moral. La producción social de la realidad en la barricada mediática exige volver al magisterio de quien supo escribir contracorriente, desde la clandestinidad, militando, a lo Rodolfo Walsh, en favor de los que no tienen voz, ni derecho a la paz y la palabra, ejerciendo el periodismo para intervenir y desplegar textos de potencia liberadora, como una suerte de ejercicio virtuoso para la autonomía. No otra cosa es la comunicación, en fin, que la pasión incandescente del funambulista que, en la cuerda floja, arriesga en serio el cuerpo, el corazón y la propia vida:  por lo común.