El presidente de RTVE entona un duro ‘mea culpa’ por subtitular el acento andaluz de la madre de Fabián Ruiz: «Fue un grave error (…) Estamos investigando qué pasó»

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Aunque pueda parecer que una Comisión de Control en el Congreso es un mero trámite de uno pregunta y el otro contesta, las Comisiones de Control a RTVE se ha convertido desde hace tiempo en un true crime institucional. No hay Comisión de Control Mixto que no acabe como el rosario de la Aurora. Ataques, reproches, descalificaciones, broncas, respuestas cargadas de ironía doliente y preguntas que parecen más bolas de un tirachinas que otra cosa. La de esta tarde no ha dado ninguna sorpresa, ha vuelto a repetirse la misma situación que se lleva repitiendo toda esta temporada y parte de la anterior.

Sin embargo, hoy ha habido un protagonista que hasta el momento había sido secundario, el diputado de Sumar Francisco Sierra. Habitualmente, al igual que los diputados del PP o de Vox aprovechan las Comisiones para cargar contra los errores o situaciones de RTVE, los de Sumar y el PSOE son, digamos, la parte buena, la que airea los mejores resultados, la buena gestión, las maravillosas cuentas. Ni unos ven lo positivo ni los otros negativos.

Ha sido con una pregunta de Sierra, cuando el presidente de RTVE, José Pablo López, hasta ese momento manteniendo la calma, pues no había motivo para perderla, ha aprovechado para entonar un inesperado y duro mea culpa tras la polémica desatada por la decisión de subtitular las declaraciones de Chari Peña, madre de Fabián Ruiz, debido a su acento andaluz, durante la emisión del documental Denominación de origen sobre la Selección española.

López ha aprovechado la pregunta sobre la cobertura de las elecciones andaluzas de Sierra para reconocer el «grave error» que se cometió: «Pido disculpas de forma expresa y sin ningún tipo de paliativos a todos los andaluces y andaluzas, entre los que me encuentro, y en especial a Chari Peña, madre de Fabián Ruiz. La decisión de subtitular las declaraciones en el documental fue un gran error. Como andaluz me duele doblemente. El acento andaluz es riqueza, es un patrimonio y janás se puede tratar como una barrera idiomática que necesite traducción. Estamos revisando qué es lo que pasó para que no se vuelva a repetir».

La polémica no se limitó al acento del sur peninsular, y es que en el mismo episodio, el programa también subtituló acentos procedentes de Canarias. Durante el tiempo dedicado a Pedri, una de las estrellas del FC Barcelona, se entrevistó a una figura clave de sus inicios en el fútbol: su entrenador, Fori Domínguez. La cadena pública optó por subtitular sus declaraciones, un criterio que volvió a despertar críticas por su inconsistencia, al no aplicarse con otros entrevistados canarios del reportaje.

Tras este receso, la Comisión de Control ha entrado de pleno en el barro. Sierra ha lanzado duras críticas contra los diputados del Grupo Parlamentario Popular, calentando el ambiente, y sobrepasando el tiempo que tiene cada diputado para sus preguntas. Sierra no callaba y el presidente de la Comisión Control, el senador del Partido Popular Antonio Silván Rodríguez, le advertía en varias ocasiones que estaba sobrepasando el tiempo. Pese a las advertencias, Sierra continuaba enfandándose mucho con el presidente de la Comisión y reprochándole que a los diputados del PP nunca les dice nada. Silván, cansado, ha silenciado el micrófono del diputado de Sumar, que no ha servido para calmar los ánimos, pues la tangana se ha establecido entonces entre Eduardo Carazo, diputal popular, y Sierra, que ha provocado incluso alguna sonrisa maliciosa del presidente de RTVE.

Con el rifirrafe y de nuevo aprovechando el discurso de Sierra, López se ha lanzado a defender con uñas y dientes RTVE y a atacar lo que él considera una persecución de «la ultraderecha» contra la televisión pública, refiriéndose a la comisión de investigación a la que se enfrenta RTVE tras aprobarla Vox y el PP.

López ha sido muy contundente: «Quiero hacerles un pronóstico que por decirlo de alguna manera tiene tres partes. El acoso. Se van a usar acusaciones falsas de parcialidad para fusilar la credibilidad de los profesionales de esta casa (…) En segundo lugar, la asfixia. El informe final -de la comisión de investigación- está ya redactado y solo busca justificar recortes masivos para quebrar la televisión pública, pero reconozco que se lo estamos poniendo difícil. Y la tercera pata es el negocio. Quieren vaciar de recursos a RTVE para regalarle la audiencia y la influencia, pero sobre todo la audiencia proque eso es dinero, a alguna corporación amiga».

El presidente de RTVE no se ha quedado ahí, aunque quedase más que claro la crítica sino que ha ido un paso más allá al afirmar que «hoy RTVE va a sufrir esta comisión porque es líder, solvente y libre y han decidido destruirla».

El tema del IVA también ha provocado momentos muy tensos durante la Comisión de Control. El decreto aprobado por el Gobierno para asumir el Ejecutivo el agujero del IVA en el caso de que la Audiencia Nacional falle en contra de RTVE ha llevado al presidente de RTVE y a los diputados del Grupo Parlamentario Popular a un duro enfrentamiento. «Fue el PP el que provocó el problema del IVA de RTVE. Dejen de buscar fantasmas en la contabilidad. Acusan al Consejo de Administración de ocultar pasivos y es mentira. ¿Por qué? Porque tenemos el respaldo del auditor. No hay ningún activo ficticio. Lo que han intentado es quebrar la RTVE y les ha salido mal«, ha sentenciado López a las preguntas de la diputada Montesinos.

El ambiente se ha encendido también cuando una de las diputadas ‘populares’ se ha referido a Javier Ruiz como Javierito para preguntar por los apagones vividos en La Hora de La 1 y Mañaneros 360 por fallos eléctricos. antes de responder que fue con el PP cuando se invirtió menos en mantenimiento, López ha recriminado con dureza «la falta de respeto al señor Javier Ruiz«, pidiendo a la diputado que fuera educada. «No ha habido ninguna falta de respeto, pues Javierito es como le llaman los más allegados -en referencia a las declaraciones de Villarejo en el programa de Javier Ruiz-«, ha respondido a continuación otra del diputada del PP al que le tocaba realizar la siguiente pregunta.

RTVA: de la nuestra a la inmensa minoría

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En tiempos de pandemia neoliberal, la primera víctima no es la verdad sino el dominio público y, en particular, los medios del servicio público audiovisual. De Mario Monti y el berlusconismo a la campaña del falso dilema entre un quirófano o la televisión pagada con nuestros impuestos, hemos venido asistiendo a una intensa escalada de cercamiento de los medios de titularidad del Estado que, entre Bruselas y Madrid, no ha cesado, incluso puede decirse que se intensifica con especial virulencia en nuestro país.

Así, la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso no solo se ha tomado la licencia de atacar a TeleMadrid sino que hace tabula rasa de la doctrina del servicio público audiovisual y pone al frente del ente autonómico a un experto liquidacionista, José Antonio Sánchez, más dado a cumplir la función vicaria de correa de transmisión de los intereses del PP que a respetar la norma y el estatuto que le obliga. Mientras cae en picado la audiencia del canal autonómico, se instala en el discurso público que las radiotelevisiones de la FORTA son un lujo asiático innecesario aunque, como demuestran estudios comparados, el coste de los medios públicos en España es de los más bajos de la Unión Europea y que, como sucede con el sistema sociosanitario o la educación, pese a la baja inversión y gasto público tenemos prestaciones de calidad, alta rentabilidad social y elevada eficiencia económica, minucias para la culta y preparada comunity manager de la lideresa.

Hace meses en la Plataforma en Defensa de la RTVA advertíamos sobre este discurso falsario en contra del espacio público y anticipábamos que la derecha en España nunca creyó, ni en tiempos del falangista Suárez, en la función motriz del servicio público audiovisual. Los antecedentes de Canal 9 en Valencia y de TeleMadrid marcan una hoja de ruta que hoy podemos observar con Canal Sur que ha dejado de ser, como rezaba la campaña de la Junta, la nuestra para convertirse en un medio marginal de la inmensa minoría. El deterioro económico y moral de la RTVA es notorio y no sorprende cuando dirigentes de la Junta hacen apología del cosmopaletismo. Caso del Consejero de Universidades, Rogelio Velasco, que en el propio aniversario de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla afirmó -debe haber sido compañero de estudios de Juan Luis Cebrián- que para ser periodista no es precisa la titulación. Mejor seguir el ejemplo de Estados Unidos. Uno se titula en Bioquímica (previo crédito con el Banco de Santander) y ya con tiempo y patrocinio se suma a los colaboradores de García Ferreras como divulgador científico o si tiene la suerte de caer bien al magnate Murdoch puede ser fichado en una de sus compañías repartidas por todo el mundo. De ahí a pensar en el modelo PBS (Public Broadcasting Service, en español Servicio Público de Radiodifusión) como el ideal para los medios públicos en España hay un paso cuando la norma la marca el imperio de la ignorancia supina. No otra cosa observamos por ello en la deriva de la RTVA: degradación de los contenidos, contratación de colaboradores de ideología fascista, que hacen apología en Canal Sur Radio de opiniones machistas, homófobas y racistas, o la creciente externalización de la producción de contenidos. Frente a esta deriva preocupante, el Consejo Profesional ha denunciado la vulneración reiterada de los principios del Estatuto de Redacción sin que los responsables del canal autonómico hayan tomado medidas. Mientras, se incumple sistemáticamente la exigencia de imparcialidad, con la apología del gobierno del PP y Ciudadanos, se contrata a Javier Negre, despedido de El Mundo por inventarse una entrevista y condenado en varias ocasiones por difusión de falsas noticias, o se conecta a diario con el parte-rueda de prensa del Consejero de la Presidencia, Elías Bendodo.

La sistemática dinámica de degradación que vive la RTVA está deteriorando el clima laboral de una plantilla considerablemente reducida en la última década, especialmente en las delegaciones territoriales. En algunos casos, sin montadores ni cámaras ni redactores para cubrir el territorio regional más grande de la UE. Muchos informativos de desconexión local, como Cádiz, se mantienen con sobrecarga de trabajo del personal dando soporte a una parrilla de programación insostenible con la reducción de efectivos por jubilación y las restricciones de la tasa de reposición. De los 1.445 efectivos en 2016, la empresa cuenta ahora con apenas 1.387 y 18 directivos, mientras sigue sin resolverse la temporalidad de más de doscientos trabajadores, aparte de la nutrida plantilla de profesionales adscritos a las productoras que mantienen una amplia franja de la parrilla. Con la inminente jubilación de al menos 30 trabajadores y un 20% de temporalidad parece difícil que la década perdida para la RTVA mejore en un contexto político de estrategia de privatización del gobierno de la Junta de Andalucía, con Vox como ariete contra la nuestra. Desde 2017 las inversiones en Canal Sur brillan por su ausencia. La reducción de su presupuesto a casi la mitad, en un entorno de necesaria modernización y convergencia digital que, entre otros retos, requiere una renovación y rejuvenecimiento de la plantilla, es mucho más que una espada de Damocles. Amenaza con hacer real el sueño dorado de la derecha: la jibarización del sistema público audiovisual en beneficio del duopolio televisivo y de la red de medios afines al IBEX35 mientras el gobierno de Moreno Bonilla propone Andalucía Trade y el señor Osborne, el toro, disfruta del escenario y los beneficios del prime time con la campechanía propia del pensamiento ultramontano que termina por resultar, en un sentido etimológico, obscena, manoseando a Andalucía para hundir a la región en la podredumbre moral, pues en el fondo el gobierno de la derecha quiere una radiotelevisión andaluza minoritaria, ya no la de todos y mucho menos inmensa. Una lección que debiéramos saber ya, vistos los antecedentes.

(*) Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid