Medios de comunicación y lucha de clases en España

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La información es un campo en disputa y los medios un espacio de representación de la lucha de clases. El mito de la prensa independiente ha naturalizado en España, sin embargo, la narrativa de los medios libres sin una respuesta sistemática y articulada de cuestionamiento del sentido común imperante. En un tiempo de batalla cultural y ofensiva ideológica, pensar los medios desde la lucha de clases y la crítica de la economía política abre el debate en la esfera pública sobre las lógicas de dominación y desigualdad en el ecosistema mediático.

Desde las dinámicas reaccionarias de la prensa tradicional y la influencia cultural de Hollywood, hasta la colonización tecnofeudal del espacio digital, pasando por los encuadres discursivos frente a hitos como el 15M, este libro es una caja de herramientas para resistir contra las lógicas discursivas de manipulación y la guerra cognitiva que mediatizan los intereses del capital.

Francisco Sierra presenta ‘Medianálisis’, una reflexión crítica sobre los medios y la democracia en la era digital

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El Catedrático de la Universidad de Sevilla Francisco Sierra ha presentado en el Centro de la Comunicación Jesús Hermida “Medianálisis”, un libro de crítica mediática que compila artículos, intervenciones y escritos diversos publicados a lo largo de los últimos cinco años en medios nacionales, entre ellos Tinto Noticias, donde Sierra ha sido un asiduo colaborador en los últimos años, a los que el autor suma aportes y elementos para el debate sobre la calidad democrática de nuestro ecosistema informativo.

El acto presidido por la Presidenta de la Asociación de la Prensa de Huelva, Aurora Smet y el periodista Juan F. Caballero abrió un coloquio sobre la mutación cultural de los medios y las mediaciones saturadas en la era digital y los horizontes sobrecogedores de incertidumbres y contradictorias dinámicas que amenazan la democracia y la propia pervivencia de la humanidad. Desde la Inteligencia Artificial a la proliferación de nuevos dispositivos de dominio, de la infodemia al déficit democrático en los modelos de acceso y organización de las industrias culturales, los asistentes pudieron conocer de manos del autor los cinco retos fundamentales de la cultura mediática con los que afrontar los síntomas de la crisis de confianza en el dominio público que dan cuenta de un malestar generalizado que afecta a las condiciones mismas de la reproducción social.

El libro del catedrático de la Hispalense reúne cinco años de trabajos en prensa nacional y local en los que aborda la trama de relaciones de producción que favorece la apropiación corporativa de la expresión pública y determina un proceso de control ideológico, propio del capitalismo de vigilancia, que restringe las libertas públicas y conculca los derechos fundamentales como el Derecho a la Comunicación.

El libro es una aproximación exploratoria de los principales debates contemporáneos de la comunicación, escrito al cabo de la calle, entre el periodismo, la insumisa lectura radical de la historia y la política de lo común.

Francisco SIERRA (www.franciscosierracaballero.net) es Catedrático de Teoría de la Comunicación e Investigador del Instituto Andaluz de Investigación en Comunicación y Cultura (INACOM) en la Universidad de Sevilla. Fundador del Grupo Interdisciplinario de Estudios en Comunicación, Política y Cambio Social (www.compoliticas.org), ha trabajado como experto en políticas de comunicación, nuevas tecnologías y participación ciudadana en la Comisión Europea y otros organismos internacionales como la UNESCO y UNASUR. Ex Presidente de la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (www.ulepicc.org), ha sido Director General de CIESPAL y Presidente de la Confederación Iberoamericana de Asociaciones Científicas y Académicas en Comunicación (CONFIBERCOM), en la actualidad es Director de la Sección de Comunicación y Cultura de la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM).

‘Medianálisis. Dialéctica de la actualidad informativa’: el nuevo libro de Francisco Sierra

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Francisco Sierra Caballero, catedrático de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla y colaborador de Andalucía Digital, presentará mañana viernes su nuevo libro, titulado Medianálisis. Dialéctica de la actualidad informativa, una obra que invita a reflexionar sobre el papel de los medios en la configuración de la realidad contemporánea y los desafíos que plantea el actual ecosistema digital.

El acto tendrá lugar a las 19.30 de la tarde en la Casa de la Provincia de Sevilla, situada en la Plaza del Triunfo de la capital hispalense, y contará con la participación de reconocidos profesionales del ámbito académico y periodístico. De hecho, el autor estará acompañado por Rafael Rodríguez, presidente de la Asociación de la Prensa de Sevilla (APS); Rosario Pérez Cabaña, profesora del Centro Universitario San Isidoro; Francisco Correal, periodista y Premio Andalucía de Periodismo; y Juan Carlos Fernández Serrato, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Sevilla.

Todos ellos compartirán un espacio de diálogo sobre el contenido del libro, editado por Límbica Ediciones y promovido con la colaboración de la Asociación de la Prensa de Sevilla, la Asociación Cultural y Científica Iberoamericana (ACCI) y la Diputación de Sevilla.

En esta nueva obra, Sierra Caballero propone una lectura crítica sobre la deriva de los medios de comunicación en la era digital y sus consecuencias para la democracia y la ciudadanía. Tal como afirma el propio autor, “la mutación cultural de los medios y las mediaciones saturadas en la era digital proyecta un horizonte sobrecogedor de incertidumbres y contradictorias dinámicas que amenazan la democracia y la propia pervivencia de la humanidad”.

En ese sentido, el autor de la columna Del sur y desde abajo señala que “desde la Inteligencia Artificial a la proliferación de nuevos dispositivos de dominio, de la infodemia al déficit democrático en los modelos de acceso y organización, los síntomas de la crisis de confianza en el dominio público dan cuenta de un malestar generalizado que afecta a las condiciones mismas de la reproducción social”.

Sierra defiende que “la trama de relaciones de producción que favorece la apropiación corporativa de la expresión pública determina un proceso de control ideológico, propio del capitalismo de vigilancia, que restringe las libertades públicas y conculca derechos fundamentales como el Derecho a la Comunicación”.

Y, en esa línea, el autor de Medianálisis. Dialéctica de la actualidad informativa manifiesta que “la dialéctica de la información y el poder exigen, en congruencia, un análisis crítico de la coyuntura que esclarezca la infocracia tecnofeudalista a fin de vislumbrar alternativas de futuro y ensayar utopías digitales de progreso”.

Finalmente, el catedrático de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla resume su propósito con esta obra al asegurar que “este libro es una aproximación exploratoria de los principales debates contemporáneos de la comunicación, escrito al cabo de la calle: entre el periodismo, la insumisa lectura radical de la historia y la política de los comunes”.

Con Medianálisis. Dialéctica de la actualidad informativa, Francisco Sierra retoma su compromiso intelectual con una mirada que combina el rigor académico y el compromiso ciudadano, abordando temas como la desinformación, el control tecnológico y las nuevas formas de poder mediático. Su trayectoria, marcada por la investigación y el pensamiento crítico, lo ha consolidado como una de las figuras más influyentes en el estudio de la comunicación en el ámbito iberoamericano.

Natural de Gobernador (Granada), Sierra Caballero ha sido decano y director del Departamento de Periodismo I de la Universidad de Sevilla. Además, es investigador del Instituto Andaluz de Investigación en Comunicación y Cultura, fundador de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación y presidente de la Asamblea de la Confederación Iberoamericana de Asociaciones Científicas en Comunicación.

Su labor académica ha sido reconocida por la Unión Latina de Economía Política de la Información, la Comunicación y la Cultura (ULEPICC), que le rindió tributo durante su XIII Congreso Internacional celebrado en Santiago de Chile. Además, su nombre alcanzó notoriedad pública tras ser incluido en el comité de expertos encargado de evaluar a los aspirantes a dirigir Radio Televisión Española (RTVE). En la actualidad, ejerce como diputado por Sevilla en la XV Legislatura, tras encabezar la candidatura de Sumar en las últimas elecciones generales.

Mañana, su voz volverá a situarse en el centro del debate público. Y lo hará desde la reflexión y la palabra escrita, en un encuentro que aspira a ir más allá de la simple presentación literaria para convertirse en un espacio de pensamiento colectivo sobre el presente y el futuro de la comunicación.

Medios xenófobos

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Por definición, todo medio de información tiende a ser etnocéntrico. Los propios criterios de valoración de la noticia, el principio de proximidad, imponen en la narrativa periodística una suerte de distinción de los unos y los otros que se ha naturalizado en forma de brecha cultural. Una lógica disyuntiva, reforzada por la geopolítica imperialista de la comunicación que la industria del entretenimiento, Disney por ejemplo, ha popularizado históricamente hasta el extremo en el imaginario audiovisual de consumo entre las clases populares. No es que la teoría informativa esté imbuida además de la tradición angloamericana, que también, sino que la propia experiencia de la cultura de masas es, en cierto modo, básicamente americana, y, como bien sentenciara Bolívar Echeverría, la propia lógica de la mediación está impregnada de esta mentalidad colonial por la que, como denunciara Chomsky, en la información internacional hay víctimas dignas o indignas o cuando se sufren catástrofes como la de Valencia se muestra como excepcional la solidaridad de los diferentes, sea un hindú o un subsahariano que acude en rescate de víctimas de la DANA. Como si los otros no tuvieran humanidad, ni sentimientos, como si la gente lejana careciera de alma, de capacidad de agencia para la cooperación y ayuda mutua, para estar con los otros de forma fraterna. Nuestro sistema cultural está, en fin, impregnado por los discursos exorcizantes de la otredad y en buena medida por el etnocentrismo de los medios, últimamente militando en la xenofobia y racismo sin recato, decoro ni disimulo alguno. Al tiempo, la narrativa del gran reemplazo, difundida en redes por VOX, ha sido amparada por el Pacto sobre Migración y Asilo aprobado en Bruselas por una Europa fortaleza presa del discurso del miedo y envuelta en el clima de opinión del darwinismo, el racismo biológico y el orientalismo que retorna como matriz discursiva o panegírico de la licuefacción necesaria del capitalismo financiero, el mismo que impone la selección natural del algoritmo comandado por los señores feudales de Silicon Valley mientras los servicios públicos de nuestros países celebran la modernización tecnológica y asumen acríticamente la impúdica política de deshumanizar, desmaterializar, robotizar el proceso de mediación y atención a la ciudadanía.

Lo más grave sin embargo es esta naturalización del odio al extraño, de la segregación social del migrante que a diario los medios difunden como dieta mediática y que tiene sus ideólogos y propagandistas al servicio del proceso de acumulación por desposesión. Textos como Eurabia o Revolución Europea de Christopher Caldwell (2009) extienden, por ejemplo, el mito de la invasión amarilla y subsahariana. La internacional ultra acude recurrentemente a este tipo de relatos para hablar de presión fiscal, de la privatización de la sanidad o de la liberalización de mercados con la elipsis, obviamente, de toda referencia al gran capital. Todo vale para civilizar a los bárbaros en una suerte de melancolía de lo que fue el Estado de Bienestar. Se empieza así por avivar la amenaza figurada de los nuevos bárbaros y se termina cosificando a diario en los informativos los cuerpos sin vida de jóvenes en el Estrecho en una suerte de lógica invertida de loa a la cultura de la muerte a lo Milán Astray. Un postureo humanitario que queda fielmente retratado cuando se replican noticias, cual gota malaya, sobre menores, asumiendo la nomenclatura MENA, o publicando las declaraciones sin contrastar sobre jaurías migrantes de portavoces neofranquistas como Rocío de Meer, nieta del Gobernador de Baleares, gente de Meer. . . da, como pintaba en las paredes la resistencia antifranquista, personajes infames con los que uno tiene que convivir a diario en la cámara de la soberanía popular, cuando no sufrirlos en tiempo de campaña en forma por ejemplo de interrupciones en el uso de la palabra. Durante el debate electoral del 23J en Canal Sur, los comentaristas, a sueldo del PP/VOX, en lugar de llamar la atención sobre las faltas de respeto y barbaridades de la representante de la extrema derecha terminaron por acusarnos de mala educación y criticar nuestra protesta pacífica contra el neofascismo al retirar la mirada y la palabra a quien hace apología del racismo, el machismo y la lucha contra la población más vulnerable. Hace tiempo que la mayoría de los periodistas dejaron de lado el cordón sanitario, y que renunciaron al principio de salud pública consustancial a la función social informativa, por no hablar de los códigos UNESCO de ética y deontología contra aquellos discursos del odio que proliferan como norma en las pantallas de nuestros medios o NODO nacional.

Queda el consuelo, insuficiente, si somos honestos, de un cambio cultural, una mutación, en palabras de Alessandro Baricco, sin precedentes y revolucionario. AMA ROSA mediante, la gente apaga las televisiones y enciende la imaginación.  X o la pajarería, que dice Thiago Ferrer, está en declive, en medio de sesgos, derivas mercantilistas del algoritmo y la selección natural que Musk-Dios define hasta el hartazgo provocando la huida en masa de los usuarios hacia otras plataformas como Bluesky. Algo se mueve en las redes y no cesa, trasciende el tecnofeudalismo y los canales instituidos de información. Pareciera que estamos saliendo del túnel. Pero nos han impuesto ya el marco cognitivo, el framing, y desde la izquierda, en lugar de estar a la ofensiva, andamos razonando, justificadamente con argumentos, contra la sinrazón neofascista que se desborda cual tsunami antidemocrático, sin acometer la materialidad determinante de las condiciones de producción de la hemorragia mediática racista. Como consecuencia, el neofascismo informativo, o fascismo amable, si es posible sostener este oxímoron, actúa, como práctica social, de forma efectiva, extendiendo un velo cultural envolvente por medio del discurso de la victoria y la competencia, de retorno al confort de lo rancio y vacío de lo conocido, por medio de la polarización y los conectores ideológicos, de la fascinación tecnológica o incluso de la pulsión plebeya, sin solución de continuidad. Faltan políticas mediáticas, plataformas públicas y una estrategia contrahegemónica firme y consistente en la lucha ideológica de esta guerra cultural. Por ellos, que son el futuro que viene, y por los nuestros. Por todas y todos, necesitamos con urgencia más medios y no simples remedios. No podemos permitir que el futuro de la democracia vuelva a transmitirse en blanco y negro, aunque sea Ultra High Definition.

Polarización y consenso

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No hay democracia sin disenso. El consenso, sea el de Washington o los pactos de la Moncloa, no es per se deseable, a priori, ni encomiable por principio. Si la política y el parlamentarismo es el arte de lo posible, y el acuerdo y el juego de mayorías y minorías una norma consustancial a la democracia, no es un problema que el disenso cobre protagonismo en la dialéctica de deliberación pública, siempre que se respete el hecho mismo de disentir o que este disenso no sea el objeto en sí de la acción política.

Porque si el medio es el fin, si la decisión de confrontar es el motivo del juego concurrencial, estamos ya en una lógica prepolítica o postpolítica, más allá de la necesaria voluntad de mediación. En otras palabras, se impone el reino de la excepción y no de la ley o las reglas del debido diálogo y la atenta escucha.

Del mismo modo que la demoscopia es el arte de la demofobia, la crisis de la representación que hoy resulta de tal deriva es, por la misma razón, el ruido de fondo de la imagética que valida la tesis de la cueva de Platón, con la diferencia de que, en contextos como nuestro país, el duopolio televisivo y el poder económico, y sus terminales judiciales, tienen un margen irrestricto de actuación sin consecuencias, por no decir con total impunidad.

La algarabía de esta forma de comunicación política no es resultado en sí de la polarización, como es común afirmar en los análisis sobre esta lógica de la mediatización política, sino más bien la nula garantía social de ejercicio democrático del derecho, en palabras de Blas de Otero, a la paz y la palabra.

Si el diálogo es una condición existencial, como enseñara Paulo Freire, la imposibilidad de la escucha activa en un sistema informativo monológico y monocorde tiene, como resultado, una dinámica social disyuntiva, disgregadora, cuando no corrosiva del carácter y del propio dominio público.

La célebre expresión «luz y taquígrafos», tan referida por actores políticos y periodistas, no es solo una apelación al principio exigible de transparencia, por lo demás un oxímoron en estos tiempos hipermediatizados cuando, como advirtiera Debord, el secreto es la norma en la sociedad del espectáculo.

Tal binomio (la ilustración, la luz, y la información registrada) propia de la cultura deliberativa y el parlamentarismo apunta a la necesidad de circulación de actualidad de interés público, al derecho a la información, pero también al diálogo y la escucha para procurar el acuerdo, la síntesis, la mediación productiva, en suma. Pues es sabido que, sin mediación, no hay progreso.

El oculocentrismo propio del régimen de información que vivimos sin escucha activa ni diálogo, sin mediación política, no es otra cosa en la cultura TikTok que la comunicación inane y tautista. Una suerte de dinámica tautológica, de un modelo autista de comunicación, cuya más grave erupción visible en la cultura digital es el llamado efecto burbuja, lo que la doctrina del shock ideó, en el laboratorio chileno, siguiendo a Noemí Klein, como proceso necesario de la acumulación por desposesión que siempre exige el aislamiento psicológico, físico y social del receptor, del sujeto de derechos, convertido, en la era Reagan, y su epígono Trump, en un apéndice de la política de medios dirigida por el capital financiero.

En esta dinámica nos encontramos, cuando el Gobierno presentara su Plan de Acción Democrática, un paquete de medidas demandadas, en parte, por las fuerzas políticas del bloque de investidura pero que resulta insuficiente, aun reconociendo, con todo, que supone un avance reformista para mudar las reglas del juego que han naturalizado la mentira y el insulto como modus operandi de los principales actores políticos.

Toca ahora formular, cuando menos, dos cuestiones: ¿abordará el Gobierno, a fondo, el problema de la guerra cultural mediatizada por la extrema derecha y la derecha ultramontana? ¿Se tratará, por fin, de definir una política pública democrática en comunicación con el sector profesional, la sociedad civil y las empresas periodísticas? ¿O todo quedará en un ensayo para que nada cambie y sigamos igual? Las amenazas a la democracia no permiten la indolencia e inacción de un Ejecutivo que, consciente o no, ha de saber que ha sido deslegitimado por el poder económico y mediático sin fundamento alguno desde el primer momento.

En la crisis de régimen y de acumulación que vivimos, el reto estratégico para el futuro de la democracia en España y la UE pasa por una reforma integral de este sector hiperconcentrado y en manos de los poderes económicos, empezando por romper amarras con los hacedores del Brexit de Silicon Valley.

No es un objetivo político fácil de conseguir, pero nos va la vida en ello, ténganlo por seguro. Así que es hora de abrir la espita y abordar la crisis de legitimación de lo público: de los periodistas y los medios, tanto como de los representantes del bien común y sus instituciones.

Seminario «La Televisión y sus Desafíos»: presidente del CNTV propone avanzar hacia una regulación más robusta en lo digital para la protección de las audiencias e infancia

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El Consejo Nacional de Televisión, en colaboración con universidades públicas y privadas, y con el apoyo de la oficina regional de la UNESCO, inauguró esta mañana un seminario para analizar los retos y transformaciones de la televisión en la era digital.
“La televisión no va a desaparecer y en Europa ya se están planteando marcos regulatorios en este nuevo orden de múltiples plataformas”, señaló Francisco Sierra, académico y diputado español.
La directora ejecutiva de TVN, Susana García, hizo hincapié en la importancia de la televisión en el tiempo porque representa la identidad local y porque sus contenidos ya se pueden ver en todas las plataformas.

Miércoles 28 de agosto de 2024 – Esta mañana, el presidente del Consejo Nacional de Televisión, Mauricio Muñoz, inauguró el seminario “La Televisión y sus Desafíos”, junto a la rectora de la Universidad de Chile, Rosa Devés y el jefe de educación de la Oficina Regional de Unesco para América Latina y el Caribe, Valtencir M.Méndez. Las tres autoridades resaltaron la importancia de la televisión como medio de información confiable.

La Rectora Devés destacó el ánimo de cooperación interinstitucional en la organización del seminario, “en un contexto educativo donde muchas veces parecen primar las diferencias en un marco de competencia”. En sus palabras, señaló que “la responsabilidad social de la televisión debe seguir siendo un tema de debate relevante, pues sus contenidos tienen efectos individuales y también efectos sociales”. En ese sentido, la Rectora indicó que “para la Universidad de Chile, representada en este encuentro por académicos y académicas de la Facultad de Comunicación e Imagen, la televisión es un medio fundamental de vinculación con la sociedad. Por eso nos hemos esforzado para poner en marcha nuestra señal abierta digital, Uchile TV, que abarca todo el territorio nacional y, por tanto, representa una gran responsabilidad”.

“La televisión no va a desaparecer solo sufre un proceso de transformación debido a la disminución de audiencias y de avisaje por la irrupción de las plataformas. El desafío es la sinergía con las OTT para la emisión de sus contenidos”, recalcó el presidente del CNTV.

La primera charla del seminario estuvo a cargo del destacado catedrático y diputado español, Francisco Sierra, quien se refirió a los dilemas y alternativas del audiovisual en la cuarta revolución industrial. “La alternativa de la tele de pago y en abierto más que ser proveedores de ficción y programas de entretenimiento han de apostar por la innovación como proveedores de servicios integrados. De soluciones tecnológicas, de aplicaciones, de recursos. Un desplazamiento que avance de la smartv a la dialigtv, del HD al internet de las cosas, de la distribución de oferta audiovisual a la generación de procesos creativos”.

Una regulación más fortalecida

Durante la jornada, una de las principales reflexiones se dio en torno a la regulación en este nuevo escenario digital y a los avances de la Unión Europea, donde los países miembros tienen una normativa regulatoria en todos los frentes del internet.

Referente a este tema expuso el consultor del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de Colombia, Gabriel Levy. “Hoy si un hijo coge el celular, entra a la red de X de Elon Musk, puede ver cualquier tipo de pornografía simplemente con usar la palabra de la pornografía que quiere ver a las 10 de la mañana, a las 5 de la tarde, a las 6 de la mañana, a cualquier hora del día sin que existan los mínimos controles de protección parental. Y lo mismo puede ocurrir con contenido sensible, xenofóbico, racista en TikTok. Eso no ocurre con la televisión chilena. La televisión chilena protege a las audiencias de eso. La televisión chilena garantiza la inclusión de las personas”

Los asistentes tuvieron la oportunidad de participar en cinco mesas de discusión y cuatro charlas magistrales impartidas por académicos y académicas y representantes de la industria.

En las mesas destacó la participación de representantes de la industria como la presidenta del Directorio de Canal 13, Carolina Altschwager; la directora ejecutiva de TVN, Susana García; el VP, GM Paramount Chile y el CEO Chilevisión, Iñaki Vicente; y la Presidenta de la Asociación Regional de Canales de Televisión (ARCATEL), Natalia Araya. Además de académicos y académicas provenientes de las universidades organizadoras.

Y en las charlas magistrales, además del catedrático y diputado español, Francisco Sierra Caballero, con la charla internacional, “El futuro de la televisión: Derivas, dilemas y alternativas del audiovisual en la cuarta revolución industrial”; del periodista Juan Carlos Valdivia, y su charla “35 Años de TV: Pasado y Futuro”; de la cineasta Alicia Scherson con “La universidad como motor creativo de la televisión: del Canal 9 a UCHILE TV”; y del influencer y generador de contenidos, Marcelo Von Gierke, más conocido cómo Barón Von Vonstar.